La plantilla nunca se descifra en el servidor
El cálculo de coincidencia opera sobre el texto cifrado. Eso significa que un volcado de la base no entrega vectores faciales reutilizables ni huellas reconstruibles, y que un operador con acceso a la máquina tampoco los ve durante el proceso. Es la diferencia entre cifrar en reposo y no exponer nunca el dato en claro.
El consentimiento queda como registro estructurado, no como PDF
Alcance, finalidad, vigencia y revocación se guardan en campos consultables y se vinculan a cada comparación mediante un identificador. Cuando un regulador pide la base legal de una verificación concreta, la respuesta sale de una consulta, no de una búsqueda manual en archivos sueltos.
Los umbrales se calibran sobre datos cifrados
Copiar el umbral de un sistema sin cifrado produce falsos rechazos: el ruido del esquema cambia la distribución de las distancias. Documentamos este patrón como error recurrente y por eso la puesta en marcha incluye recalibración con conjuntos sintéticos antes de tocar tráfico real.
La trazabilidad une comparación, esquema y consentimiento
Cada operación queda correlacionada con la versión del esquema criptográfico y con el registro de consentimiento que la habilita. Sin ese enlace, una auditoría posterior no puede reconstruir qué se hizo ni con qué autorización, aunque los datos estén bien cifrados.
Separación entre imagen y plantilla desde el diseño
El error más costoso que vemos es cifrar la plantilla y dejar la captura original en un bucket temporal. La arquitectura que proponemos trata la imagen como dato efímero: se procesa, se deriva la plantilla y se descarta, sin que el almacenamiento intermedio anule la garantía de privacidad.
Sin métricas infladas ni casos atribuidos
No publicamos tasas de éxito, volúmenes de clientes ni resultados medidos de terceros. Lo que aparece en esta página son observaciones agregadas de integración, útiles para anticipar problemas, no para vender un número. El equipo que evalúa puede contrastarlas con su propio entorno.