Retención: la plantilla vive en el servidor
El modelo clásico guarda el vector biométrico y lo compara en claro cada vez que alguien se identifica. La operación es rápida y barata, pero la base de datos se convierte en el punto más sensible de todo el flujo. Una filtración expone rasgos reutilizables, no solo un identificador.
Descifrado puntual: el dato se abre para comparar
Aquí la plantilla se almacena cifrada y se descifra solo durante la verificación. Reduce la exposición en reposo, pero crea una ventana en la que el dato existe en claro dentro de la memoria del proceso. Esa ventana es la que los equipos de seguridad suelen subestimar.
Cómputo cifrado: la comparación nunca ve el original
Con cifrado homomórfico, la operación de similitud se ejecuta sobre los datos cifrados y el servidor no accede a la plantilla en ningún momento. El resultado se revela solo al sistema autorizado. El riesgo se desplaza del almacenamiento hacia el diseño del esquema y la gestión de claves.
Consentimiento: qué se registra y qué no hace falta
Un consentimiento digital verificable necesita dejar constancia de cuándo, cómo y para qué se autorizó el tratamiento, y de cómo se propaga una revocación. No necesita conservar la muestra biométrica original para probarlo. Esa distinción es la que vuelve auditable todo el protocolo.